UEES

25 años de la UEES

25 años de la UEES

Los aniversarios son la ocasión para plantearse preguntas fundamentales. Una institución que no se hace estas preguntas ha perdido la fortaleza que le permitió un día, convertir un proyecto en realidad. Esta fortaleza  es más necesaria hoy que nunca cuando vivimos cambios radicales e inesperados en las personas, en las instituciones, en las sociedades. Somos contemporáneos de una de las más gigantescas transformaciones de la cultura humana, tan fuerte como dicen algunos pensadores, como el paso de la sociedad industrial a la de servicios, y otros,  más radical, como lo fue el de la agrícola a la urbana o de la cultura oral a la escritura. Hoy está en construcción una nueva agenda humana. Como dice el profesor Yuval Harari:

Tenemos que tratar con máquinas inteligentes, cuerpos modificados, algoritmos que pueden manipular nuestras emociones con asombrosa precisión, rápidos cataclismos climáticos causados por el hombre y la necesidad de cambiar de profesión cada década: A principios del siglo XXI, el tren del progreso está de nuevo en la estación…y es probable que sea el último tren que salga de la estación llamada Homo sapiens…los que pierdan este tren nunca tendrán una segunda oportunidad. Si queremos conseguir un pasaje para dicho tren, debemos entender la tecnología del siglo XXI, y en particular los poderes de la biotecnología y de los algoritmos informáticos.

¿Por qué la información es el eje de la transformación de la cultura humana? Por el cruce,  inesperado y fecundo,  disruptivo, de la informática con la biología. Esta revolución que hoy vivimos, a diferencia de las anteriores no solo cambia lo que hacemos, como ellas lo hicieron, sino que, gracias a la bioinformática, cambia lo que somos.  La revolución de la IA conecta  los descubrimientos las ciencias de la vida y de las ciencias sociales. Los datos son los de nuestro universo biológico y emocional. La discusión central de nuestro tiempo es si las decisiones más íntimas que tomamos son o no el resultado del trabajo de millones de neuronas que calculan probabilidades en cuestión de segundos. Las IA médicas podrán proporcionar asistencia sanitaria a millones de personas que hoy no reciben atención médica. Los vehículos autónomos reemplazaran a los conductores humanos por ordenadores que reducirán hasta un 90% las muertes por irresponsabilidad de los conductores.

Las emociones son el nuevo territorio de la IA: ¿son resultado de un proceso bioquímico como sostiene este nuevo positivismo un siglo y medio después de Compte? ¿Serán decisivos Netflix y Amazon para tomar  decisiones importantes como decirnos qué estudiar, dónde trabajar e incluso con quien casarse? Gracias a esta fusión de la biología con la informática surgen paisajes inesperados: los nacidos este año llegarán a tener como promedio de vida ciento veinte años. Ya no buscamos como antes la información en códigos de difícil acceso: “googleamos”. Uber nos permite trasladarnos sin regateos, faltas de respeto, humores cambiantes y tareas fijas a nuestro punto de destino. Google Maps nos dice, en una ciudad que pisamos por primera vez, dónde queremos ir. Podemos usar Waze para que nos advierta de los embotellamientos.  Google puede detectar epidemias más rápido que las organizaciones de salud actuales, siempre y cuando “permitamos el libre acceso a la información de que disponemos”.  Netflix acaba con la limitación de una cartelera sujeta a un tiempo y a un espacio. En resumen, Hamlet no tendrá que pasearse más por la terraza de Elsinor preguntando ser o no ser, ni Fausto hacer pactos con el pícaro Mefistófeles para ganar la inmortalidad, si la muerte es un proceso bioquímico cuyas fronteras se alargan más y más. En cuanto al futuro de las profesiones, el último libro de Andrés Oppenheimer, “Sálvese quien pueda”, es una advertencia para todos nosotros. Como en los mejores días de la revolución industrial, las profesiones actuales están siendo  reinventadas o simplemente enviadas al museo. 

En 2016, únicamente una candidata está sentada en la sala de espera de la historia, aguardando la entrevista de trabajo. Esta candidata es la información.

En este contexto debemos preguntarnos de nuevo: ¿qué es educar actualmente?; ¿Cómo vamos a afrontar este mundo en transformación? ¿Vamos a seguir repitiendo los guiones académicos y administrativos de hace medio siglo? ¿Seguiremos trasmitiendo datos o suscitaremos  experiencias para las decisiones?

Preguntémonos quiénes son los jóvenes que ingresan a la universidad.  La descripción más acabada es la del filósofo Michel Serres en su libro “Pulgarcita”: “Estos chicos, viven pues, en lo virtual. Las ciencias cognitivas muestran que el uso de la Red, la lectura o la escritura de los mensajes con los pulgares, la consulta de Wikipedia o de Facebook no estimulan las mismas neuronas ni las mismas zonas corticales que el uso del libro, la tiza o el cuaderno. Pueden manipular varias informaciones a la vez. No conocen ni integran, ni sintetizan como nosotros, sus ascendientes. YA NO TIENEN LA MISMA CABEZA. Michel Serres, “Pulgarcita”.

Hace casi cinco años, en uno de los ejercicios anuales de reflexión UEES, los cónclaves en que  hacemos un diagnóstico de la situación, plantee el inquietante futuro de las universidades, en base a las investigaciones que, el experto en educación superior franco-argelino Jamil Salmi, realizó a lo largo del mundo universitario. En un cercano futuro, los títulos profesionales tendrían una validez de cinco años, la duración de una clase normal sería de 15 minutos máximo, las universidades presenciales desaparecerían en un alto porcentaje que sería substituido por las en línea. ¿Recuerdan sus palabras?:

Los profesores utilizarán un software de reconocimiento de rostro para notar si los alumnos están interesados. No más el modelo tradicional de transmisión vertical de saberes del profesor al alumno. Más bien horizontal, en que el docente ejerce su liderazgo inspirador, es decir aporta valor a la experiencia de los estudiantes que asumen su condición de emprendedores y de innovadores. La experiencia implica las emociones, la movilidad. Fortalece la elección personal de los estudiantes, no para hacer lo que venga en gana, para solo exigir derechos sino para ser precisamente líder de su sociedad. “Antes el valor estaba en lo que se sabía; ahora está en lo que se puede hacer con lo que se sabe”. 

El docente hoy es  ubicuo está presente en varios sitios a la vez. No hablo de Suecia o Finlandia sino de América Latina, en México, donde el mismo profesor participa en clases que se ofrecen simultáneamente en varios lugares a la vez como el holograma de “Stars Wars”.

 El modelo universitario estará centrado en las “C”: Colaboración, Comunicación y  Conexión. O,  “pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad” que son coincidentes. El docente hoy  debe ser un líder inspirador que aporte valor al estudiante.  La división aula realidad es cada vez más invisible. En la vida se viven desafíos que no son solo racionales sino emocionales, de sentido. De lo que se trata es de liberar la potencialidad, ese viejo concepto aristotélico recuperado por Hegel para pensar las revoluciones modernas y la caída del Antiguo Orden y hoy vigente de nuevo en la filosofía italiana contemporánea de Agamben o Esposito, para que el estudiante asuma los desafíos que le plantea su  sociedad. Docente y estudiante en el siglo XXI requieren flexibilidad mental,  equilibrio emocional, pasión. Es el Adán del siglo XXI que tiene de nuevo que nombrar al mundo.

¿Qué implicaciones tiene hoy para el sistema universitario ecuatoriano el cambio vertiginoso al que  asistimos? La universidad no puede ser un conjunto de silos o de feudos del saber herméticos. Menos la idea de que cada profesor es dueño de una especie de huasipungo disciplinar. La enseñanza plantea desafíos; por eso es interdisciplinaria. La repetición de manuales o de tratados por importantes que hayan sido en el pasado son reliquias. Los desafíos surgen de la interrelación entre clase y experiencia. Hay que diseñar carreras múltiples como economía – derecho, derecho – informática, cursos “blended” o híbridos donde hay materias presenciales y virtuales, materias fuera de la universidad, sea en los lugares de trabajo o en otros países. La internacionalización y la participación en redes de universidades es un imperativo. Imaginación, disrupción, son claves para la transformación de la institución superior. No solamente el mundo está cambiando; los que está cambiando somos nosotros.

Como Uds. han visto se trata de reinventar la universidad. No de repetir lo mismo y ser burócratas de la educación, que habitan barrios académicos diferentes. Las universidades necesitan hoy reinventarse si es que quieren sobrevivir e impulsar a la sociedad a ser mejor. En este nuevo modelo, la educación continua no es un departamento aislado del mundo de las facultades y fragmentado en múltiples cursos. Es la vanguardia de la universidad no solo por su contacto directo con la sociedad sino porque es el encuentro acuciante de academia y mundo empresarial de donde parte la educación formal. La educación continua transmite a la universidad en su conjunto la exigencia de la competitividad, la innovación pero también del trabajo en equipo, la solidaridad y el respeto. 

Otra muralla, hoy que se cumplen treinta años de la caída del muro de Berlín, es la erigida  entre el mundo presencial y el virtual.  Lo virtual irrumpe hoy en toda la educación. Hoy, más bien, lo presencial necesita de lo virtual si quiere ser significativo. La educación “on line” es la única viable para el mundo de hoy pero es irrespetuosa con las torres de marfil, el cerro interminable de requisitos con el que identificamos la calidad entre nosotros, las modalidades convencionales de asistencia y evaluación, la concepción unidimensional de carreras y programas. Es nuestro hábitat natural

En la UEES formamos seres humanos en su integridad, no profesionales unidimensionales expertos en un solo saber y con un solo tipo de competencias.  Las materias comunes de formación, ética, fundamentos de la acción humana, liderazgo emprendedor, desarrollo sostenible,  proporcionan las habilidades blandas que inspiran en un mundo en cambio y se expresan los valores fundamentales de la UEES: libertad, democracia, desarrollo sostenible, respeto a la familia y a la vida, ciudadanía mundial. Son la clave de las “Huellas UEES” que reconocen el emprendimiento y calidad humana de nuestros graduados a los que hoy día estamos reconociendo como seres humanos y profesionales distinguidos, verdaderos aportes a la sociedad.

Queremos reconocer también fieles a la dinamia de la universalización, al Sr. Profesor Dr. Paolo Comanducci, rector de la Universidad de Génova, universidad fundada antes del descubrimiento de América y que se distingue ahora, tanto por su nivel académico como por la solidaridad con los inmigrantes. Génova es un puerto como Guayaquil donde reside la mayor colonia de ecuatorianos en Italia. Los aportes académicos del Dr. Comanducci en América Latina desde el realismo jurídico continúan la gran tradición italiana en el derecho que tiene a Norberto Bobbio como a uno de sus mayores representantes. Por estas razones, la UEES se enorgullece de que el profesor Comanducci sea profesor visitante en sus programas de postgrado y grado  en el próximo doctorado en derecho que se presentará el próximo año. 

Entregamos como es tradición UEES un reconocimiento especial a aquellas personas e instituciones que se han distinguido en la defensa de valores fundamentales que   son coincidentes con los nuestros. Durante los primeros días de octubre de este año estuvieron en grave peligro la institucionalidad del país, la seguridad de los ciudadanos, la libertad de expresión. En la ciudad de Quito principalmente, los medios de comunicación fueron vejados tanto las personas como las instalaciones para acallar la libertad de expresión. Esta universidad considera por su misión y visión, distinguir esta noche a diario al canal de televisión Teleamazonas en la persona de su gerente director Sebastián Corral, en especial, al periodista Freddy Paredes de dicho canal, que fueron agredidos por turbas exaltadas y grupos que pretendieron acabar con la institucionalidad existente en el país y poner en peligro nuestra seguridad. Aplausos por su entereza y profesionalismo. 

La inspiración, la pasión por el desafío, el compromiso, no son nuevos en esta universidad. Lo tenemos desde su fundación en el grupo que lideró este sueño hoy realidad. Lo experimentamos con su rector fundador, hoy canciller de la UEES, Carlos Ortega Maldonado. Gracias a ellos y sobre todo a él, nuestra divisa “Non progredi regredi est” está vigente en nosotros la pasión por reinventarnos para una época diferente.

En este liderazgo inspirador quiero resaltar el creativo e invalorable trabajo de nuestro vicerrector administrativo Juan Pablo Ortega que ha sabido crear esforzada e imaginativamente el complejo edificio administrativo e institucional de esta universidad, su infraestructura, tecnología de punta, espacios de recreación, los nuevos edificios que transformarán en breve la UEES pero también el diseño de un modelo incluyente que hoy permite a jóvenes de todo el país, de diferente condición social, asistir y participar de esta universidad.

Tenemos hoy una nueva Vicerrectora Académica, Eliana Molina y un nuevo equipo académico con el Director de Innovación Edgar Salas. Sabemos su pasión por la educación y por la UEES.  De antemano nuestro apoyo y confianza para que, junto a todos los decanos, directores, profesores, colaboradores, sea líder para la reinvención académica. Gracias también al Consejo de Regentes y al Consejo Superior Universitario que nos han impulsado y acompañado en estos 25 años y que nos alientan para el futuro. 

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