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Ética en la universidad

¿Cuál es la razón de ofrecer ética como materia formativa en todas las carreras de la universidad? Mucho se ha discutido y se discute en las universidades sobre la conveniencia de dar ética como materia determinada, con duración de uno o dos semestres, cuando se supone que se trata de una temática común que debiera estar incluida más bien en cada una de las materias de las carreras, sean profesionales o de formación, y que no debe por tanto reducirse a los límites de un número de créditos u horas y quedar así aislada, abstracta en el sentido etimológico de la palabra, sin relación al que hacer del ejercicio profesional y sobre todo a la vida. “Busca el arquero, con sus ojos, un blanco para sus flechas. ¿Y no lo buscaremos nosotros para nuestras vidas?”, advierte al respecto Aristóteles en la “Ética a Nicómaco”.

En realidad, son muchas las objeciones que se hacen a la presencia de la ética en el pensum de las carreras en las universidades. Algunas de ellas son explícitas como la que acabamos de indicar; otras son implícitas: no se dicen pero disminuyen la validez o la importancia de este saber. Es el caso de quienes consideran a la ética, junto a las demás materias de formación, “de relleno”. Solo la costumbre del empleo de esta expresión, hace olvidar la tremenda descalificación que implica. Descalificación para quienes hacen el diseño académico de las carreras que recurren a poner materias “de relleno”, es decir, descartables; para los profesores que las dictan porque pierden y hacen perder el tiempo. Para los alumnos, este calificativo es la más clara recomendación de que no tomen esta materia con interés sino como algo inevitable.

¿Por qué la ética tiene sentido en el pensum de una universidad? Lo respondo en palabras de Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales de Chile, columnista de diario El Mercurio de Santiago:

“En el mundo de hoy la primera dimensión –la de la guía de la acción—parece estar reducida a una reflexión sobre los medios para alcanzar fines, en torno a los cuales, sin embargo, no se delibera. El sentido de la vida colectiva no es hoy motivo de reflexión alguna”. Es que la ética “es una concepción valorativa de la vida”.

Y eso es lo que debe asumirse. La preocupación de Peña, como la de tantos filósofos, es que, urgidos por las tensiones de la sociedad en la que vivimos no pensamos sobre los fines a los que se encaminan los medios o los instrumentos. Una cultura instrumental es la que ha perdido conciencia de los fines de la acción humana.

La ética ha tenido siempre un papel relevante y  hoy más que nunca. Somos testigos, y pacientes, en América Latina de que los grandes problemas están relacionados con la ética. El escándalo Odebrecht ha sido un huracán que ha desnudado la corrupción de mandatarios, técnicos de alto nivel, profesionales, líderes sociales, como nunca en la historia de la región. El problema no está en su preparación profesional, que en algunos casos fue exitosa, sino en su formación como ciudadano y como persona. Alguien podría argüir que se trata de un asunto de “políticos”, asunto que no interesa a las nuevas generaciones. Es un grave error: la corrupción conspira contra el desarrollo de los países, los destruye en dos áreas a las que son muy sensibles los jóvenes: empleo y calidad de vida. Los atracos a fondos públicos, aparte de ser un delito, endeudan más a los países, los vuelven ineficientes y elimina las seguridades de los ciudadanos. ¿De qué calidad de vida podemos hablar entonces? Sería largo explicar en este momento como el caso Odebrecht está destruyendo,  no solo a los que se lucraron de forma mal habida con él, sino a generaciones enteras que quedarán preteridas en sus justas expectativas.

La ética atañe a la convivencia humana. El significado etimológico de la palabra ética en griego es “ethos”: “morada” y solo posteriormente de ahí se vuelve “costumbres”, como lo hizo ver Heidegger en su “Carta sobre el humanismo”. La ética tiene pues una dimensión social que siempre tuvo en Aristóteles y que Hegel la replanteó en términos de la Modernidad como “Sittlichkeit”: el conjunto de valores e instituciones que permiten a los hombres vivir en una comunidad organizada donde su libertad es reconocida por el conjunto de la sociedad. ¿Cómo se produce eso? ¿Cómo es posible ahora? Son preguntas que tendremos que responder en otro espacio.

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  • Las cuestiones de la ética - El Blog del Rector

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